"Haití. El horror", per Antón Miralles

Hace unos diez años pasé parte de mis vacaciones en la República Dominicana, un país destinado a la juerga de europeos donde casi todo está permitido siempre que la cartera lo permita. El país ocupa la mitad aproximada de una Isla del Caribe junto a Haití, el país más pobre de América Latina. En la citada República Dominicana hay una cantidad importante de haitianos emigrados "a la brava". No hay una frontera definida, ni vallada, con lo que el paso de un país a otro se puede hacer dando un paseo.